jueves, 30 de mayo de 2013

Riesgo de sufrir enfermedad bucodental.

  El 20 de Marzo  y bajo el lema “Dientes sanos para una vida sana”, se celebró el Día Mundial de la Salud Bucodental.

  La presencia de gran cantidad de bacterias en la boca hace que éstas puedan pasar a la sangre y afectar a otras partes del organismo, pudiendo aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Algunos estudios sugieren que determinadas formas crónicas de enfermedades periodontales pueden tener relación con la obstrucción arterial, la angina de pecho, los partos prematuros o el bajo peso de los bebés al nacer; mientras que la pérdida dentaria antes de los 35 años de edad podría ser un factor de riesgo de Alzheimer.

  En cuanto a los pacientes con glucemia no controlada presentan un mayor riesgo de padecer enfermedad periodontal y sufrir pérdida de dientes. Por su parte, el VIH o SIDA podría propiciar más infecciones en la mucosa oral que las habituales en una persona sana. Asimismo, además de la importancia de la salud oral para la general, ésta contribuye a mejorar la calidad de vida, las relaciones laborales y sociales, y disminuye los cuadros de dolor y molestias de la población. Sin embargo, a nivel mundial, el 90 por 100 de la población está sometida al riesgo de algún tipo de enfermedad periodontal.

Clínica dental Maestro
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martes, 28 de mayo de 2013

El hábito de succión digital y sus consecuencias.

  El crecimiento y desarrollo maxilofacial de una persona depende de su herencia genética, pero también de la incidencia de factores ambientales durante su maduración. 

  Todos los recién nacidos experimentan el reflejo de succión digital como una reacción involuntaria, les aporta un sentimiento de bienestar y les interrelaciona con el mundo exterior. De un 10% a un 20% de los niños lo mantienen hasta los 5 años, aunque no están claros los motivos que llevan a un niño a prolongar este hábito. Se han barajado múltiples teorías: puede estar relacionado con otros trastornos conductuales o con deterioro de las relaciones sociales con sus compañeros o padres por considerar inadecuado este comportamiento, siendo motivo de rechazo o castigo. 


  La succión es provocada por el alivio del dolor en la etapa de la erupción dentaria, siendo además gratificante la llamada de atención que este hecho provocaría en los padres. 


Sin embargo, es importante controlar que dicho hábito no se mantenga en el tiempo puesto que da lugar a consecuencias y modificaciones tanto esqueléticas como dentales en el desarrollo del niño. 

1. A nivel óseo: 
- Paladar estrecho (ojival) 
- Maxilar superior hacia delante: El dedo empuja en dicha dirección el hueso superior. 
- Mandíbula inferior retrasada: El dedo frena su crecimiento. 

2. A nivel dental nos podemos encontrar diversas situaciones (se pueden dar una sola o la combinación de varias): 
- Incisivos superiores hacia adelante. En ocasiones espaciados entre ellos (diastemas). 
Incisivos inferiores hacia atrás. 
- Mordida abierta anterior o lateral (existe espacio entre los dientes de arriba y los de abajo en la zona donde se coloca el dedo). 
- Mordida cruzada uni o bilateral (por el paladar estrecho). 

3. Alteraciones musculares: 
- Hipotonía labial (sobre todo de labio superior). 
- Labio inferior hiperactivo, con contracción anormal durante la succión y la deglución. Es decir, al tragar observaremos que el labio inferior realiza un sobreesfuerzo. 

4. Otras alteraciones que se podrían observar: 
- Boca abierta normalmente. 
- Persistencia de deglución infantil. Al existir un espacio entre los dientes de arriba y los de abajo el niño se ve obligado a colocar la lengua entre los dientes para tragar. 
Problemas fonéticos. 
- Interposición lingual en reposo. La lengua se coloca entre los dientes en reposo. 
Alteraciones en dedo (color y hasta en ocasiones callosidad). 
- Labio inferior colocado por detrás de los incisivos superiores. 
Interferencia de la secuencia normal de la erupción (el dedo puede frenar la salida de los dientes).


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jueves, 23 de mayo de 2013

Hipersensibilidad dental: del problema a las soluciones.

  Aproximadamente, 1 de cada 4 personas adultas padece hipersensibilidad dental. Es especialmente frecuente entre los adultos de 25 y 45 años. Se caracteriza por un dolor agudo y de corta duración, como respuesta exagerada a estímulos táctiles, térmicos, químicos u osmótico.

  

  Se produce por una exposición de la dentina al medio oral, debida bien a una retracción de la encía o a un desgaste de tipo traumático (por ejemplo por un cepillado agresivo) o de tipo químico (por la utilización de diferentes ácidos en comidas o bebidas). Este trastorno se origina cuando los conductos dentinarios, que alojan terminaciones nerviosas, quedan al descubierto.

  El uso de técnicas inadecuadas de higiene bucal, el empleo de cepillos con filamentos duros y pastas dentales abrasivas, las erosiones químicas inducidas por ácidos o la acumulación de biofilm oral, también conocida como placa bacteriana, son algunos de los factores que pueden provocar la exposición de la dentina y, por lo tanto, favorecer la hipersensibilidad dental.

  La erosión de la dentina es dependiente del tiempo y de la acidez del pH. Las sustancias con un pH bajo pueden eliminar el barrillo dentinario y abrir los túbulos dentinarios. Por tanto, es importante comprobar el pH de las distintas sustancias y alimentos para poder realizar recomendaciones dietéticas adecuadas a los pacientes con hipersensibilidad dental o exposición de dentina.

  Cualquier tipo de tratamiento en el que no se actúe sobre estos factores etiológicos puede lograr efectos beneficiosos de muy corta duración, con lo que será sólo exitoso parcialmente. Lo fundamental, en cualquier caso, es instaurar medidas preventivas, que ayuden a evitar la hipersensibilidad y a potenciar aún más el tratamiento. Por ejemplo, la eliminación de productos de naturaleza ácida en la dieta, el uso de cepillos dentales con filamentos suaves y pastas dentífricas no abrasivas o tratamientos dentales preventivos. Además, es aconsejable utilizar técnicas de cepillado vibratorias que, a diferencia de las rotatorias, no desplazan los filamentos y desgastan menos.

 
 Si persiste la hipersensibilidad, se debe proceder a su tratamiento clínico. Como opciones terapéuticas, los tratamientos más exitosos son los que contienen en su composición sales de potasio, sobre todo nitrato potásico. 

  Las terapias actuales no curan la hipersensibilidad dentinaria; en su gran mayoría, ayudan a paliar el dolor. En general, están basadas en productos que o bien actúan sellando los túbulos dentinarios abiertos o disminuyendo la sensibilidad por una acción sobre la pulpa.

  En el caso de los pacientes que ya sufren un problema adicional en sus encías o que están en tratamiento periodontal, es básico minimizar los factores abrasivos recomendando técnicas de cepillado no traumáticas. Hay que separar el cepillado dental de los momentos inmediatamente anteriores o posteriores a la toma de sustancias ácidas.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Morder apio, zanahoria o manzana es beneficioso para las encías y ayuda a neutralizar las bacterias causantes de la caries.


  La reducción de los productos azucarados constituye uno de los tres pilares básicos para conseguir una buena salud oral, junto a la adecuada higiene oral y las revisiones periódicas con el dentista.

  Morder apio, zanahoria y manzana masajea las encías y permite producir más saliva y neutralizar así las bacterias que provocan la caries.
  En cambio, los alimentos ricos en azúcares consumidos en exceso, como la bollería  y las golosinas, pueden provocarnos enfermedades bucodentales. Hay que evitar el exceso de consumos de alimentos ricos en ácidos, como los refrescos, zumos, vino y vinagre, ya que pueden dañar el esmalte dental y provocar erosiones en los dientes, lo que deriva en un aumento de la sensibilidad ante lo frío y lo caliente.

  El porqué de evitar productos ricos en azúcares radica en la fermentación de éstos que se produce en la boca y que provoca la aparición de caries. Los azúcares se transforman en ácidos que atacan el esmalte dental, por lo que el cepillado después de comer es fundamental. A este respecto, son los niños los que configuran el grupo de mayor riesgo, ya que suelen ingerir estos alimentos con frecuencia.

  De esta forma, la dieta de los más pequeños debe incluir frutas y verduras, así como limitar la bollería, golosinas, kétchup y bebidas gaseosas, ya que estos productos contienen sacarosa, que potencia la aparición de caries. La fructosa, en cambio, que es el azúcar que contiene las frutas, no tiene efectos perjudiciales.

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jueves, 16 de mayo de 2013

Tabaco, la amenaza silenciosa.


  El tabaquismo está estrechamente relacionado con la pérdida periodontal, provocando la pérdida de piezas dentales y, junto con alcohol, es el causante principal del cáncer oral; además, es uno de los principales agentes que produce el fracaso de los implantes dentales.
 
Los fumadores tienen mayores niveles de bacterias patógenas en el periodonto y presentan una disminución de las defensas de la encía frente al ataque bacteriano, lo que se asocia con un importante aumento en la susceptibilidad a sufrir una infección periodontal.
  La encía del fumador recibe un menor aporte sanguíneo y de oxígeno, a la vez que disminuyen sus mecanismos defensivos contra las bacterias de la placa bacteriana. Esto justifica que estas bacterias dañinas produzcan una mayor destrucción del conjunto de elementos de sujeción del diente.

  Los fumadores no sólo tienen tres veces más riesgo de sufrir periodontitis y de que esta progrese más rápidamente, sino que en estas personas se suele retrasar mucho más el diagnóstico y, por lo tanto, se retrasa la puesta en marcha del tratamiento más oportuno para esta enfermedad. Pero, además, la enfermedad periodontal suele estar enmascarada en fumadores al ser menos frecuente y patente uno de los principales signos de alarma que llevan a muchas personas a consultar con su especialista: el sangrado de encías. En estos pacientes, las encías pueden parecer externamente como no inflamadas a pesar de estar enfermas, aunque es habitual una mayor formación de cálculo y sarro y la aparición de tinciones o manchas.


  El tabaco hace que la respuesta al tratamiento periodontal básico (raspado y alisado radicular) y avanzado (cirugía periodontal) sea mucho peor, siendo hasta un 50% menor la mejora en algunos aspectos clínicos. De hecho, la mayor parte de los pacientes que no responden adecuadamente a los tratamientos periodontales son fumadores. La respuesta a tratamientos periodontales más específicos también baja considerablemente en fumadores. La tasa de fracaso de los implantes dentales es 2 veces superior entre la población fumadora, debido a mayores dificultades para que el implante se una al hueso.

  El tabaco es muy irritante y contiene un alto número de sustancias cancerígenas, entre las que destacan la nicotina y el alquitrán. Si además se asocia con el alcohol, que permeabiliza aún más las mucosas, el riesgo de sufrir un cáncer oral se eleva considerablemente. Aunque la incidencia del cáncer oral en la población no es alta (8/100.000), esta patología presenta una alta mortandad porque suele diagnosticarse en estadios avanzados.

  Por tanto, el tabaco es uno de los principales responsables del fracaso de los tratamientos rehabilitadores periodontales, como los implantes dentales, por su acción irritante y anticicatrizante. Además, el tabaco es un factor de riesgo para que los portadores de implantes dentales, cuando estos ya están unidos al hueso, sufran enfermedades periimplantarias.

  Muchas clínicas recomiendan a sus pacientes no fumar en las dos semanas antes de la intervención ni durante las ocho sucesivas, para favorecer la integración del implante.

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martes, 14 de mayo de 2013

La cirugía de implantes guiada por ordenador.


  La revolución informática ha llegado también a la práctica odontológica, introduciendo cambios radicales tanto en la fase de diagnóstico y planificación de los tratamientos como en la realización de intervenciones quirúrgicas.






  La odontología, y por ende, la implantología se han beneficiado de estos avances. Así, hoy en día, se dispone de programas informáticos que permiten planificar de un manera predecible el resultado de un tratamiento con implantes, siendo para ello necesario realizar un escáner previo de los maxilares a tratar.


  Partiendo de los resultados de estas pruebas, se puede decidir el número, posición y orientación de los implantes en el espacio necesario para lograr un resultado estético y funcional exigido. Habrá incluso ocasiones en las que se podrán colocar implantes sin necesidad de que intervenga el bisturí ni dar puntos de sutura.


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jueves, 9 de mayo de 2013

Cáncer oral.


  Habitualmente, el tratamiento del cáncer se basa en la administración de quimioterapia, radioterapia y/o cirugía. 

La cavidad bucal es especialmente susceptible a los efectos tóxicos tanto de la quimioterapia como de la radioterapia. Entre otras consecuencias, estos tratamientos impiden que las células de la boca se renueven, haciéndose la mucosa muy delgada y fácilmente ulcerable. Las complicaciones bucales graves pueden llevar, incluso, a interrumpir el tratamiento oncológico y a comprometer la vida del paciente.

  Aunque gran parte de estos efectos secundarios son inevitables, si se instauran pautas de higiene bucal adecuadas se consiguen eliminar infecciones bucales y factores dinámicos para la mucosa bucal, lo que termina por reducir la frecuencia y gravedad de las lesiones bucales asociadas a la quimio o radioterapia.

  Básicamente son cuatro los tipos de trastornos bucales que puede ocasionar la quimioterapia: desde la aparición de la denominada mucositis oral ulcerativa, el aumento de riesgo de infecciones, pasando por la alteración o pérdida del gusto y llegando a la sequedad bucal.

  Por su parte, la radioterapia puede dañar directa y permanentemente el tejido de la boca, las glándulas salivales y el hueso. Los pacientes que se someten a esta terapia pueden desarrollar trastornos bucales tales como la mucositis, siendo también más frecuente la aparición de caries múltiples y periodontitis. La disminución de secreción salival y la xerostomía o síndrome de boca seca son los efectos más graves a largo plazo.

  Ante estos riesgos, una adecuada salud bucal antes, durante y después de la quimio o de la radioterapia es fundamental.

          Antes de la quimioterapia/radioterapia

  Es fundamental acudir al dentista por lo menos un mes antes del inicio del tratamiento, lo que permite minimizar la aparición de complicaciones bucales y sistémicas. Junto con la realización de una historia médica minuciosa y una exhaustiva exploración bucodental clínica y radiográfica, se deberán tratar las infecciones bucodentales presentes y se aconseja la extracción de dientes con pronóstico cuestionable y dientes impactados; además, se recomienda eliminar prótesis removibles en mal estado y mal ajustadas y brackets de ortodoncia.

Durante la quimioterapia/radioterapia

  El tratamiento dental se debe de posponer hasta el final del tratamiento oncológico.

Acabada la quimioterapia/radioterapia

  Mantener con salud dientes y encías y tratar los efectos secundarios bucales del cáncer a largo plazo. Se debe evitar el uso de prótesis completas o removibles hasta después de un año de finalizar el tratamiento oncológico y esperar dos años para colocar implantes si ha recibido radioterapia. No se recomienda realizar ninguna intervención odontológica agresiva hasta pasados 6 meses desde la finalización de la quimioterapia o un año de la radioterapia.



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martes, 7 de mayo de 2013

Mejor salud bucodental, menos problemas respiratorios.

  El mantenimiento de la salud periodontal puede contribuir a la salud respiratoria. Un nuevo estudio sugiere que la enfermedad periodontal puede aumentar el riesgo de aparición de infecciones respiratorias como la neumonía y empeorar la salud de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

  Dicho estudio ha evidenciado que los pacientes con enfermedad respiratoria tienen peor salud periodontal que un grupo control, lo que sugiere una relación entre enfermedad respiratoria y enfermedad periodontal. Los investigadores sospechan que la presencia de patógenos orales asociados a enfermedad periodontal, puede aumentar el riesgo de desarrollo o de reagudización de las enfermedades respiratorias.



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jueves, 2 de mayo de 2013

Análisis de saliva y toma de decisiones.


  Un estudio realizado en la Universidad de Granada ha demostrado que las personas segregan más o menos cortisol (conocida como “hormona del estrés”) en la saliva en función de la habilidad que tengan para tomar decisiones cuando se enfentan a una situación de estrés.

  Para realizar este estudio, las participantes, todas mujeres, fueron expuestas a una situación de estrés mediante técnicas de realidad virtual mientras se determinaba en distintos momentos los niveles de cortisol en su saliva. Los investigadores han concluido que las personas menos habilidosas en la toma de decisiones presentaban al comienzo mayores niveles de cortisol en saliva que aquellas con una buena toma de decisiones. Además, estos niveles fueron también más elevados a lo largo de toda la situación estresante.

  Destacan que este estudio indica de manera preliminar que una buena habilidad de toma de decisiones, que puede ser un importante recurso para el afrontamiento del estrés, está asociada con menores niveles de cortisol ante un estrés psicosocial. Puesto que el cortisol juega un importante papel en el sistema músculo-esquelético, el aparato circulatorio, el sistema inmunitario, el metabolismo de las grasas, los carbohidratos y las proteínas, y el sistema nervioso, su menor generación en diferentes situaciones de toma de decisiones supondría menores repercusiones del  estrés psicológico en la salud general.


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